Las bobadas del legislador
Definitivamente. Cada vez hay más razones para decir con certeza que el legislativo en un país como Colombia no es más que una linda pasarela de popularidad (o de delincuencia). Ya hablaba hace unos meses del respetado, eficiente y sensato Senador Edgar Espíndola, ¿lo recuerda? Si, ese mismo, el de las multas para las infidelidades. De ese, no digo más: a ese señor ya lo despaché más abajo. Pero es que no es el único que malgasta los recursos del estado dedicándose a nimiedades.
Mire usté... el virus ese se está regando por ahí por los pasillos del congreso, las asambleas y los concejos municipales. Y eso es lo que preocupa. Ya les está dando a otros – yo no sé si por pura miopía de lo político o por un poco de popularidad mediática – por legislar asuntos de esos, que para un país como Colombia, no son prioritarios.
Al representante Venus Albeiro Silva le dió ahora por legislar el uso de los ascensores, incluyendo una restricción para que los ciudadanos no los usen, con miras a reducir los riesgos de enfermedades como la obesidad, los infartos y otras... No señor Representante, ese asuntico del humor dejémoslo a Pedro González, Guillermo Díaz y los demás profesionales en ese campo. Pero entonces, si lo que le preocupa son los altos índices de enfermedades causadas por el sedentarismo, pues bueno, muy bien de su parte, pero la parte terapéutica déjesela a los médicos que para eso estudiaron.
Usted, estimado Representante, ocúpese de las políticas de fondo, no de la suplantación de quehaceres. Debería, en cambio, estar preocupado por promover proyectos que, desde lo político, defiendan el derecho a la salud pública; debería estar preocupado por buscar nuevas opciones frente a la inminente desaparición del seguro social; debería estar preocupado por cada paso que da el ministro de desprotección social que es un peligro para muchos temas de los de verdad.
Usted representante Silva, que se ha destacado por ser un luchador en temas como los derechos de las minorías étnicas, la defensa de los derechos de las comunidades LGTB, los derechos de los pobres y los desplazados, no me venga ahora con bobadas como las terapias clínicas de todos los que estamos en riesgo de un infarto. Eso no es serio.
Y ni qué decir del Concejo de Medellín, que de la mano y el cuento de un ex-torero arrepentido y ahora pío animista, se dedican a apoyar proyectos de acuerdo con un fondo ideológico y pacato, que solo llegará a una declaratoria de “Medellín Ciudad Antitaurina” y nada más. Un acuerdo municipal que ni reglamentación requiere porque es completamente inoperante, es inútil, pues en Medellín no se pueden prohibir las corridas de toros porque la ley colombiana las acepta y las legaliza.
Si eso es suficiente, pues de verdad que hay mucho trabajo por hacer: es necesario entonces comenzar a concertar acuerdos municipales que promuevan una oposición del Concejo al desempleo (Medellín Ciudad Antidesempleo o Antidesempleados), al desplazamiento (Medellín Antidesplazamiento o Antidesplazados), a la mendicidad (Medellín Antimendicidad o Antimendigos), a los embarazos de las adolescentes (Medellín Anti... no sé, cualquier cosa). Como ven, hay mucho trabajo por hacer.
Les exijo un poco de respeto señores Concejales. No es posible que ustedes, con todos los problemas por resolver que hay en este municipio, estén embarcados en esos asuntos frívolos e insubstanciales que no tienen efectos transcendentales ni en la problemática cotidiana, ni en los problemas de fondo que vive la ciudad. No señores Concejales, no nos metan los dedos a la boca haciendo campañas superfluas, mientras en las calles de esta ciudad la gente tiene que llorar para poder tener una ciudadanía digna.
Mire usté... el virus ese se está regando por ahí por los pasillos del congreso, las asambleas y los concejos municipales. Y eso es lo que preocupa. Ya les está dando a otros – yo no sé si por pura miopía de lo político o por un poco de popularidad mediática – por legislar asuntos de esos, que para un país como Colombia, no son prioritarios.
Al representante Venus Albeiro Silva le dió ahora por legislar el uso de los ascensores, incluyendo una restricción para que los ciudadanos no los usen, con miras a reducir los riesgos de enfermedades como la obesidad, los infartos y otras... No señor Representante, ese asuntico del humor dejémoslo a Pedro González, Guillermo Díaz y los demás profesionales en ese campo. Pero entonces, si lo que le preocupa son los altos índices de enfermedades causadas por el sedentarismo, pues bueno, muy bien de su parte, pero la parte terapéutica déjesela a los médicos que para eso estudiaron.
Usted, estimado Representante, ocúpese de las políticas de fondo, no de la suplantación de quehaceres. Debería, en cambio, estar preocupado por promover proyectos que, desde lo político, defiendan el derecho a la salud pública; debería estar preocupado por buscar nuevas opciones frente a la inminente desaparición del seguro social; debería estar preocupado por cada paso que da el ministro de desprotección social que es un peligro para muchos temas de los de verdad.
Usted representante Silva, que se ha destacado por ser un luchador en temas como los derechos de las minorías étnicas, la defensa de los derechos de las comunidades LGTB, los derechos de los pobres y los desplazados, no me venga ahora con bobadas como las terapias clínicas de todos los que estamos en riesgo de un infarto. Eso no es serio.
Y ni qué decir del Concejo de Medellín, que de la mano y el cuento de un ex-torero arrepentido y ahora pío animista, se dedican a apoyar proyectos de acuerdo con un fondo ideológico y pacato, que solo llegará a una declaratoria de “Medellín Ciudad Antitaurina” y nada más. Un acuerdo municipal que ni reglamentación requiere porque es completamente inoperante, es inútil, pues en Medellín no se pueden prohibir las corridas de toros porque la ley colombiana las acepta y las legaliza.
Si eso es suficiente, pues de verdad que hay mucho trabajo por hacer: es necesario entonces comenzar a concertar acuerdos municipales que promuevan una oposición del Concejo al desempleo (Medellín Ciudad Antidesempleo o Antidesempleados), al desplazamiento (Medellín Antidesplazamiento o Antidesplazados), a la mendicidad (Medellín Antimendicidad o Antimendigos), a los embarazos de las adolescentes (Medellín Anti... no sé, cualquier cosa). Como ven, hay mucho trabajo por hacer.
Les exijo un poco de respeto señores Concejales. No es posible que ustedes, con todos los problemas por resolver que hay en este municipio, estén embarcados en esos asuntos frívolos e insubstanciales que no tienen efectos transcendentales ni en la problemática cotidiana, ni en los problemas de fondo que vive la ciudad. No señores Concejales, no nos metan los dedos a la boca haciendo campañas superfluas, mientras en las calles de esta ciudad la gente tiene que llorar para poder tener una ciudadanía digna.
Afuera del recinto, hay muchos congéneres y conciudadanos esperando a que ustedes les devuelvan la dignidad que da tener un empleo, una buena atención médica, las tres comidas al dia y una buena educación, para eso los eligieron y no para que se enfrasquen en discursos y cuentos peace & love. Respondan por sus deberes y no den más lora, no hagan tanta bobada.
P.D. Ahhh... y a los Concejales que tienen finca con caballos y que, de cuando en cuando, les da por hacer cabalgatas, les recomiendo que los vayan vendiendo ahora que valen unos pesitos, porque por ahí sus amigos, los animistas de Fauna y otras organizaciones de esas que se dedican a resolver los problemas graves del país, están promoviendo un referendo por los animales colombianos en el que pretenden que se terminen los espectáculos y los trabajos en los que están involucrados los animales (incluídas supongo las cabalgatas: que bien desgastantes y duras son para un caballo). Me acuerdo de un mandatario (bueno, por mencionar a alguno) que cada rato salía con cada bobada y no me queda más que parafrasear uno de sus tantos slogan: Ni un solo animal en la calle, todos a la escuela.

1 comentario:
Pero es que esto es culpa de nosotros mismos, los ciudadanos, que, no contentos con elegir a quienes elegimos, no les hacemos ningún tipo de veeduría. Ridículo lo de Venus Albeiro (más aún que su nombrecillo), y ridículo lo del Concejo. No soy partidario de los toros, pero estoy de acuerdo en que hay problemáticas más graves: Los índices de homicidios se están disparando de nuevo, el desempleo es mayor en esta ciudad que en otras capitales, la contaminación va a acabar con nuestros pulmones (aunque algunos fumemos como p$%$s recién detenidas), no tenemos dónde ubicar más vehículos, el Metroplús va a quemar gas que tendremos que importar,...
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